12/01/09
Fuente: Diario de Cuyo | Marcelo Bustos Herrera
Esta semana puede ser clave, ya que se esperan definiciones más detalladas en lo operativo respecto de las medidas anunciadas por los gobernadores Gioja y Jaque. Cada uno de los actores vitivinícolas espera señales y efectos de los mercados y de las medidas oficiales, mientras la humedad y el granizo repiquetean en las zonas productoras, sobre todo en el sur mendocino. En Alvear, al sur y en Rivadavia, al Este mendocinos, los viñateros claman por asistencia oficial y piden estado de emergencia …
Esta semana puede ser clave, ya que se esperan definiciones más detalladas en lo operativo respecto de las medidas anunciadas por los gobernadores Gioja y Jaque, como para sacudir la modorra expectante del mercado. Una de estas señales la dio uno de los grandes compradores, FECOVITA -la federación que agrupa a unas 32 cooperativas vitivinícolas mendocinas- que en medio del desconcierto, salió al ruedo a ofrecer 85 centavos para el blanco escurrido -una especie de vino testeador- y 1 peso para los tintos base, los que rondan las 500 o 600 unidades de color. El viernes no había cerrado ninguna operación, pero los operadores ya comenzaron a “avivar el avispero” regional: Son los precios base que sugirieron las movidas de Gioja y Jaque. Confían en que el escurrido empujará para arriba, también, el mosto sulfitado. La gran cooperativa de cooperativas actúa de acuerdo con el gobierno de Jaque y se mueve como ariete en el apoyo financiero ofrecido por ambos gobiernos -a través de Mendoza Fiduciaria y el Fondo de Transformación- para operar en el mercado con aquella base de precios. Los gobiernos y los productores primarios quieren llegar a tiempos de cosecha con precios sostenidos y uvas básica por encima de los 60 centavos el kilo.
Esta semana será clave para ver como reaccionan los otros grandes compradores, RPB, Peñaflor. En realidad, el mercado sigue lejos de los precios “oficiales” sugeridos. El que consigue comprador no recibe más de $0,75 por los blancos discretos, otro tanto o aún menos por el mosto sulfitado y entre $0,80 y $0,90 por tintos genéricos. De todas maneras, en las expectativas al alza de los precios ya la marcó Fecovita, uno de los grandes protagonistas del mercado, en un escenario de cosecha moderada -a la que siguen castigando la piedra y la humedad- stock equilibrado y demandas en mengua, pero sin caídas dramáticas.
Sin embargo, en las entidades están nerviosos por lo que llaman “la siesta de los gobiernos provinciales” achacando “indefiniciones” sobre el marco de medidas financieras anunciadas antes que concluyera el 2008 en los dos confines vitivinícolas que dominan la escena regional. “A la vuelta de la esquina está la próxima cosecha y seguimos en veremos”, se quejan. Aseguran que faltan mayores especificaciones y que las medidas así planteadas, no se entienden y adolecen de detalles perjudiciales. “Los gobiernos provinciales tienen que profundizar las reglas del juego para la próxima vendimia y comenzar a militarlas ya mismo, para que las expectativas de un mercado deprimido no le ganen a las medidas”, argumentan desde varios frentes. La actividad está atrasada en lanzar al mercado todas las herramientas que tienen que ver con una política interna de la vitivinicultura: El acuerdo Mendoza-San Juan, el porcentaje obligatorio del mosto; precisiones sobre costos y garantías en las líneas de créditos para capital de trabajo y cosecha y acarreo, etc. “El mercado va a reaccionar en la medida que vea hechos concretos, porque no cree en amagues”, insisten en la Unión Vitivinícola y el Fondo.
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